¿QUÉ HACEMOS?

El programa en el que más hemos trabajado hasta ahora es el de la financiación de estudios universitarios. Uno de nuestros principios es que la formación tenga lugar lo más cerca posible de la comunidad donde la persona beneficiada reside y siempre dentro del propio país. De esta manera se propicia que su formación revierta también en el desarrollo y bienestar de su comunidad.

Nuestra andadura en el apadrinamiento de estudiantes se inició con alumnos de las sedes regionales de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, con la que la Universidad de Deusto tenía establecido un convenio de colaboración. La existencia de esta relación nos facilitó el contacto con una persona que pudiera presentar y realizar el seguimiento de los candidatos a las becas. Más tarde han ido surgiendo más contactos en otros lugares de América Latina y África, con frecuencia a través de jesuitas que saben de la existencia de Ánimo y nos informan de situaciones de necesidad en los lugares donde viven y trabajan.

Gracias al correo electrónico, tenemos una comunicación ágil y periódica con nuestros intermediarios. Ellos nos hacen llegar solicitudes de ayuda de estudiantes que nos cuentan su historia y circunstancias personales y familiares y presentan el presupuesto de sus necesidades económicas para poder cursar estudios superiores. Las necesidades son diversas y, dependiendo del lugar, además de la matrícula y la enseñanza, pueden incluir material escolar, alojamiento durante los estudios, porque no es posible trasladarse diariamente desde el domicilio familiar, seguro médico… Estudiamos las circunstancias de la persona que solicita la beca y determinamos la cuantía de la ayuda, que hacemos llegar a través del intermediario.

Nos preocupa que las personas en cuya formación participamos tengan asegurada la continuidad de sus estudios y puedan alcanzar el objetivo de su proyecto; por ello, al conceder una beca, siempre hacemos la previsión de los años de su plan de estudios, para garantizar que puedan finalizarlo.

Objetivos

  1. Colaborar en el proceso educativo superior de personas con escasez de medios económicos en países donde las ayudas académicas son muy escasas o no existen por una situación de pobreza general. Por “proceso educativo superior”, se entenderá cualquier tipo de educación especializada posterior a una escolarización básica.
  2. Promover la cultura, el progreso y la justicia, desde una óptica preferencial por los menos favorecidos, contribuyendo al desarrollo y bienestar de la comunidad donde vivan estas personas.
  3. Colaborar con todas aquellas instituciones, organizaciones, fundaciones, asociaciones, etc. que desarrollen labores de impulso a la educación y a la cultura.
  4. Fomentar entre los asociados los más estrechos lazos de compañerismo y mutua ayuda.
  5. Sensibilizar y dar a conocer en la comunidad universitaria la realidad de otros pueblos.
  6. Animar a la comunidad universitaria a implicarse en este proyecto asociativo.